La pobreza infantil en Argentina: afecta a más de la mitad y repercute seriamente en su futuro

Nacionales 31 de marzo de 2022
De esos datos se desprende que más de la mitad (51,4%) de las personas de 0 a 14 años son pobres y de ese total el 12,6% son indigentes.
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La pobreza descendió al 37,3% en diciembre pasado y se redujo 3,3 puntos porcentuales respecto al primer semestre y bajó 4,7 puntos de forma interanual, afectando a 10.806.414 personas en 31 aglomerados urbanos en todo el país, según informó el INDEC.

El relevamiento del organismo indica asimismo que más de 16 millones de personas son alcanzadas por la pobreza se se extiende el indicador a la población total de aproximadamente 45 millones de habitantes.

De esos datos se desprende que más de la mitad (51,4%) de las personas de 0 a 14 años son pobres y de ese total el 12,6% son indigentes, en el segundo semestre del 2021.

La pobreza infantil es uno de los grandes problemas, Sergio Rojas recordó que para el primer semestre del año pasado el 54,3% de los niños eran pobres, es decir, también más de la mitad de las personas de 0 a 14 años se encontraban bajo la línea de pobreza.

El Observatorio de Deuda Social Argentino (ODSA) de la UCA afirmó que en el 2020 el riesgo alimentario total las infancias trepó al 46%, dentro de los cuales, el 28% experimentó episodios de “hambre” por no tener que comer.

Víctor Gallo, médico pediatra especialista en nutrición, jefe del servicio de nutrición del Hospital del Niño Jesús de Tucumán y secretario del comité de nutrición de la Sociedad Argentina de Pediatría Tucumán, habló con Perfil y expresó: “El niño que crece en hogares pobres, lo hace en desventaja con respecto al que no. Esto también condiciona en la calidad de alimento que desde el gobierno le ponen trabas o impuestos a las frutas, a las verduras o legumbres, que son fundamentales para una correcta nutrición. Se hacen inaccesible para estos sectores y sólo se alimentan de guiso porque es barato”.

"Vemos una paradoja, yo siempre les digo a mis alumnos ‘la paradoja del gordo pobre’, la mayoría tienen sobrepeso de los sectores vulnerables. El 60% de los niños tienen sobrepeso, porque tienen déficit de nutrientes. El niño, hijo de padres mal alimentados, tendrá los mismos genotipos, esto se llama epigenética. Es decir, el chico va a nacer con el mismo déficit que sus padres, es algo heredado. Estamos creando generaciones con niños con déficit cognitivos y físicos que no sabemos a dónde vamos a llegar”, concluye Gallo.

Melina Bonifacio, pediatra, agregó: “Otra opción también, para una buena alimentación y tener los componentes nutritivos necesarios para una buena infancia, es trabajando junto al CONICET y fomentarlo, ya que también sufrió recortes en el presupuesto. Abrir un presupuesto más amplio, invitar a más científicos a investigar en todo lo que sea cuestión de alimentación, inversión, distribución, etc. Esto es una espiral, que si no se corta en algún punto es una rueda que no se detiene, entender que hasta que no alimenten bien a las infancias, difícilmente vas a tener un país fuertemente productivo”.

Paula Gallo, Licenciada en Nutrición, cerró: "La pobreza en un niño -y su entorno- afecta su seguridad alimentaria, es decir, el acceso a una alimentación adecuada y suficiente acorde a sus necesidades. Una mala alimentación en la infancia deja secuelas irreversibles en el crecimiento, desarrollo corporal y cognitivo del niño ante el déficit de nutrientes esenciales. Esta situación conlleva a un retraso crónico del crecimiento en el cual se ve afectada su capacidad intelectual impidiendo su inserción en la sociedad. Hay muchas posibilidades de que un niño pobre sea un adulto pobre”.

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