Avión Venezolano-Irani: el copiloto también bajo sospecha por actividades terroristas

Política 22 de junio de 2022
La Justicia también se investigan las actividades de Mohammad Khosraviragh, cuya identidad fue puesta en duda.
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Además de haber imputado al piloto del avión venezolano varado en Ezeiza, Gholamreza Ghasemi, por sospechas de terrorismo, la fiscal Cecilia Incardona tiene en la mira a a toda la tripulación del Boeing 747. Pero el foco principal está puesto en el copiloto, también iraní, porque duda de la identificación con la que se presenta.

Mohammad Khosraviragh presentó ante Migraciones Argentina el pasaporte Z46712482 y, según el periodista experto en relaciones internacionales, Daniel Romero "es muy común en el mundo árabe o persa que algunas personas tomen como apellido sus lugares de nacimiento y en esas costumbres, los activos de Hezbolah, Cuds y otras organizaciones deformen cambiando letras o jugando con las pronunciaciones, cosa que para los occidentales no es sencillo determinar”.

Las sospechas que se están revelando en el expediente judicial intentan despejar las dudas acerca de la identidad del segundo a bordo teniendo en cuenta que el copiloto es un hombre nacido en territorio iraquí, pero que antiguamente era persa, por ello que los nacidos en ese territorio se consideran iraníes, de ahí la incerteza de su identidad.

Según publicó el sitio especializado totalnewsagency.com el iraní investigado “posee un alto coeficiente intelectual y es el oficial de enlace de operaciones entre Venezuela y Argentina y habla 10 idiomas. Experto en contra información y posee varias identidades”.

Mohammad Khosrviragh habría trabajado varios años y en forma muy cercana al general Qassem Soleimani, asesinado el 3 de enero de 2020 por un ataque con drones de las fuerzas estadounidenses que operan en la región de Medio Oriente. Soleimani era un alto mando militar iraní, comandante de las Fuerza Quds, brazo paramilitar de la Guardia Revolucionaria Iraní (CGRI), responsable de llevar adelante el programa atómico y misilístico de Teherán, cuyo gobierno, consideraba un héroe en vida, mientras que los Estados Unidos, lo acusaba de la muerte de cientos de sus ciudadanos.

Pero el reciente acercamiento de la Venezuela de Nicolás Maduro al gobierno de los ayatolas presidido por el presidente de Irán, Seyed Ibrahim Raisi, relación profundizada tras la invasión de la Federación de Rusia a Ucrania, ha encendido todas las alarmas de la región latinoamericana cuyos gobiernos han observado absortos como un avión sospechoso de actividades, al menos, ilícitas, como puede ser la actividad de contrabando, decolaba y aterrizaba en el aeropuerto internacional de Ezeiza como si todo fuera normal.

La justicia nacional no sólo intenta conocer la verdadera identidad de los supuestos instructores de vuelo sino también las actividades llevadas adelante en las diferentes escalas presentadas en su plan de vuelo.

Existen muchas dudas acerca de la escala en la provincia de Córdoba, Argentina, más allá de las condiciones climáticas por las que el capitán de la aeronave decidió desviarse hacia la provincia mediterránea.

Actividad de los tripulantes en México:

Si se cumplen las peores presunciones, en el sentido de estar frente a un acto de operaciones de inteligencia, transferencia de conocimientos, contrabando y transporte de altos miembros de fuerzas consideradas terroristas entre otras delicadezas, la actividad realizada en México, desde donde arribó el vuelo a Buenos Aires, debería ser investigada en profundidad.

Emtrasur, la empresa venezolana que opera el avión, Boing 747, propiedad de la iraní, Mahan Air fue contratada por una empresa española, Alcux Air Spain, de escasos antecedentes comerciales, para realizar el vuelo de Querétaro, México a Buenos Aires.

En principio se trataba de traer a Buenos Aires repuestos automotores, cuestión que fue ratificada por la compañía autopartista SAS Automotriz, que es parte del grupo francés Faurecia, y que afirmó a través de una declaración de prensa que se contrató el avión para “el transporte de componentes destinados a la producción de paneles de instrumento y asientos para el modelo Taos de Volkswagen, provenientes de la ciudad de Querétaro, México”.

Los repuestos para el modelo automotor pesaban poco más de 45 toneladas en un avión que puede cargar 80 toneladas y fue contratado por la citada compañía española que conduce Juan Manuel Bataller Rosa que posee varias firmas pero de diferentes rubros al logístico.

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