Quería arreglarse la papada, pero quedó como un “pollo viejo”

Mundo 09 de agosto de 2022
Una mujer quiso arreglarse la papada con un procedimiento rápido. Pero ahora dice que su rostro se arruinó, que parece un “pollo viejo” y que ya no sale de su casa. Sucedió en Inglaterra.
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Papada

Jayne Bowman es una mujer de 59 años que después de mucho esfuerzo logró ponerse en forma y bajar de peso. Sólo una cosa no la hacía feliz: tras adelgazar, su papada quedó doble y decidió hacer algo al respecto.

Tras recolectar información y por temor a someterse a una cirugía, Bowman decidió que lo mejor sería someterse a un proceso rápido y relativamente barato: por sólo 500 libras unos 175.000 pesos argentinos la mujer se realizaría un tratamiento con plasma de fibroblastos.

Pero el procedimiento no resultó como esperaba y ahora Jayne que vive en Hampshire, Inglaterra; quedó con decenas de cicatrices rojas en el pecho, el cuello y en la cara. Según contó la mujer al diario The Sun, siente que parece “un pollo viejo” y ya no quiere salir de su casa, donde se siente una reclusa.

“Ojalá todavía tuviera mi cuello caído, era mejor que lo que me quedó. Este tratamiento de belleza fallido me ha dejado en agonía”, lamentó la mujer, que encontró a la ‘terapeuta’ a través de las redes sociales. Las críticas eran positivas, y ella confió.

“Fue tan doloroso, ardía como el infierno. Le conté que me dolía mucho, pero ella no pareció molestarse. Ella dijo que tenía que continuar o no funcionaría”, añadió.

Para aliviar el ardor, Jayne se colocó crema en las heridas. Pero minutos después, la cara, el cuello y el pecho se llenaron de puntos marrones.

De inmediato, la mujer llamó a la terapeuta, que le ofreció terapia “de luz” y “con microagujas” para borrar las cicatrices. Pero nada funcionó, y ahora la mujer quiere demandarla.

Cuando le pidió los datos del seguro, la terapeuta la esquivó durante meses. Finalmente, le pidieron disculpas y le dijeron que “no podían recordarlos”.

“Ya no quiero salir. Soy un recluso, porque no quiero que la gente vea mis horribles cicatrices. Se ven tan feas. Estoy tan enojada”, apuntó la víctima.

“Esto ha afectado mi vida de muchas maneras. Ojalá no hubiera dejado mi papada en paz”, cerró.

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Estética

Las intervenciones no quirúrgicas son cada vez más populares en todo el mundo. Muchos prometen cosas como “operar la nariz durante la hora del almuerzo” o “abdominoplastias sin tiempo de inactividad”.

Pero existen muchos esteticistas que no cuentan con los conocimientos ni las herramientas necesarias para intervenir en otra persona y las quejas al respecto son más que frecuentes. Intervenciones con láser, relleno y bótox pueden terminar en un desastre.

Ashton Collins es director de Save Face, una compañía que colabora con aquellas personas que tuvieron una intervención estética fallida.

“Actualmente existen leyes vigentes que deberían proteger al público de que se le inyecten medicamentos sin licencia o se les administren inyecciones de botox sin una receta válida, pero ambos problemas son rampantes y los reguladores no están haciendo lo suficiente para detenerlo”, expresó.

“Cuando se trata de capacitación y seguros, hemos investigado a muchas personas que simplemente mienten, imitan certificados en sus computadoras y luego los cuelgan en la pared. El público no tiene medios para probar si son genuinos o falsos. Puedes ser tan cauteloso como quieras, pero estás en riesgo. Así que mi consejo sería usar registros oficiales para encontrar un tratamiento seguro”, agregó.

En esa línea, el hombre manifestó que “hay una percepción de que estas son mujeres tontas que se someten a tratamientos por vanidad. Es una ‘cosa trivial’ y las autoridades no creen que merezca tanta atención como cualquier otra forma de agresión”.

“Pero el impacto psicológico que tiene en la vida de las personas, la cantidad de trabajos perdidos, relaciones y amistades que he visto es inconmensurable. La gente subestima las consecuencias muy reales de un procedimiento cosmético que sale mal”, cerró.

 

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