Excelente definición entre Canapino Y Rossi en el regreso del STC2000

Deportes 21 de septiembre de 2020
El automovilismo quedó agradecido por lo que brindaron.
CANAPINO ROSSI

El Súper TC 2000 debió esperar nueve meses en sus talleres para poder volver a la actividad. La llegada del Covid-19 y la declaración de la pandemia, allá por el mes de marzo, hizo que debiera guardarse hasta que estén dadas las medidas protocolares correspondientes. Ese día llegó. Fue el jueves 17 de septiembre en el autódromo de la ciudad de Buenos Aires. Desde la finalización del torneo 2019 al presente pasaron 277 días.

En todo ese tiempo la categoría realizó un trabajo silencioso para tener todo en condiciones y lo logró. El autódromo porteño le abrió las puertas y con un estricto protocolo a cumplir el campeonato 2020 se puso en marcha. En lo deportivo el Súper llegó, desde lo aerodinámico, con grandes cambios  y sus pilotos, al saber de esas modificaciones, confiaron desde un primer momento. El resultado en pista les dio la razón. Con 23 autos en pista y seis marcas la divisional se mostró firme y dejó la sensación de que puede entregar más al ir desarrollando los vehículos que recién este fin de semana, por primera vez,tomaron contacto con la cinta asfáltica.

STC BOXES

Después de vivir una tensión lógica, por adaptarse a las nuevas reglas de trabajo, la adrenalina llegó a su pico máximo el domingo al medio día. El Súper, con partida detenida, ponía en marcha su primer capítulo. Fue ahí donde Agustín Canapino ganó la carrera. El piloto de Chevrolet largaba detrás del máximo favorito, Matías Rossi, pero le ganó "el pique" y el de Toyota no pudo en toda la competencia con el de Arrecifes.

Para quienes la miraron desde abajo supieron rápidamente que Canapino, al haber ganado la largada, cambiaba la carrera. Obligó al Misil a buscarlo todo el tiempo. Eso hizo que se generará una tensión permanente porque nadie sabía que es lo que podía pasar con los dos máximos exponentes del automovilismo actual. Uno atacaba y el otro se defendía. Si bien durante el desarrollo de la competencia  mantuvieron al espectador expectante, el final fue explosivo. Rossi tiró su Toyota, Canapino lo atajó con su Chevrolet, y llegaron a la línea de meta casi a la par.

Cuando se habla de una rivalidad dentro de nuestro deporte  todos hablamos de Agustín Canapino y Matías Rossi. Más allá que quieren minimizarlo ellos mismos saben, internamente, que uno le quiere ganar al otro y que ganarle a su máximo contrincante tiene un sabor especial. Ayer, en otra lucha titánica, Agustín llegó primero, se llevó el trofeo, pero quien ganó fue el automovilismo que aplaudió hasta gastar sus manos.

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