Italia ya piensa en una cuarentena nacional: "Si relajamos la lucha contra el coronavirus, 2021 va a ser un año terrible"

Mundo 14 de diciembre de 2020
Para el gobierno ha sido un golpe y ahora necesita remedios heroicos a fin de evitar lo peor.
paris coronavirus

Todo cambió de golpe, como era de esperar pero no lo previeron. Millones de personas que fueron liberadas de las restricciones en muchas zonas “rojas” y “naranjas” del país, invadieron los centros de las ciudades el fin de semana para hacer compras de Navidad, pasear y divertirse en bares y restaurantes.

Para el gobierno ha sido un golpe y ahora necesita remedios heroicos a fin de evitar lo peor: el aumento de los contagios y los fallecimientos, que van camino de los 70 mil decesos antes de fin de año si siguen dando los boletines diarios del ministerio de Salud un alud de 500-600 y más muertos diarios. Fueron 993 el 3 de diciembre, el pico de la segunda ola iniciada a fines de setiembre tras el “verano alegre” de transgresiones que ha costado muchos lutos. Italia es el país con más muertos en Europa.

La semana pasada recuperó el lúgubre cetro de Gran Bretaña, que la había pasado hace unos meses. Hasta el domingo, Italia registra 64.036 decesos.

Este lunes, se sumaron 12.030 contagios más y otros 491 muertos.

El fin de año se presenta complicado porque todos quieren soñar cómo se saldrá de este largo viaje por la primera pandemia histórica del siglo XXI. Y es imposible soñar en serio con tanta incertidumbre. El resultado es el crecimiento de los problemas psicológicos y de convivencia.

Tras tres anuncios de medidas insuficientes en octubre y noviembre, el gobierno del primer ministro Giuseppe Conte moduló una flexible cuarentena en tres colores: rojo, anaranjado y amarillo, dentro de las cuales se colocaron a las veinte regiones, según indicadores manejados por científicos.

nullEl rojo estableció las restricciones más duras, que no llegaron al nivel de la que se aplicó el 10 de marzo, al estallar la primera fase, que duró hasta el 6 de mayo. Fueron poco más de dos meses y dieron un óptimo resultado. La inmovilización fue muy grande e hizo bajar los contagios. Murieron 35 mil personas. En realidad hubo algunos miles más que fallecieron en sus casas y no fueron asignados a las víctimas del coronavirus.

Desde hace al menos dos meses que el horizonte de las fiestas de fin de año se presentan para el gobierno como un riesgo con tintes de pesadilla. Mucha gente no quiere repetir la experiencia de la primera cuarentena. Pero son más los que están a favor de las medidas duras aunque afecten seriamente las actividades productivas. Sobrevivir al virus tiene la prioridad para la mayoría de los italianos, cueste lo que cueste.

Una hipótesis consiste en declarar directamente una cuarentena nacional desde el sábado 19 al 10 de enero, con cierre de una parte de las actividades productivas no esenciales, de bares, restaurantes, pizzerías peluquerías y muchos otros negocios.

Un ejército de 80 mil policías y militares controlaría calles y carreteras. Habría que mostrar una autocertificación para salir de casa sin tener por destino el trabajo o las compras, o las visitas médicas. Tampoco se podría abandonar el propio municipio y mucho menos las regiones. Los viajes al exterior también tendrían que ser justificados, lo mismo que en los trenes de mediana y larga distancia.

Esas medidas podrían ser rebajadas y en lugar de una cuarentena “roja”, sería “anaranjada”. Pero las decisiones en concreto están siendo preparadas por el Comité Técnico Científico que asesora al gobierno. Probablemente Conte someterá el paquete al voto de las Cámaras para repartir las pérdidas de popularidad en algunos sectores de la población.

Para el próximo fin de semana “algo” tiene que estar preparado porque se corre el riesgo de nuevas avalanchas de público en los centros de las ciudades. Este lunes por la mañana, tras la retirada a sus casas de las multitudes que habían ocupado los centros de compra de Roma, Milán, Nápoles, Turín y el resto de las ciudades, en la sede del gobierno se reunió una especie de gabinete de guerra bajo el impacto de lo que había ocurrido.

“Esto es inadmisible”, fue la conclusión general. El gobernador del Veneto, Luca Zaia, cuya región registró más de 4000 contagiados y se convirtió en la zona más castigada, dijo: “Lo que he visto es un espectáculo inmundo, una derrota”.

Los encuentros familiares son considerados una probable usina de contagios si no se siguen las recomendaciones de seguridad. “En estas fiestas la gente se encontrará en lugares cerrados, por lo que el riesgo contagio es mucho más alto y sus consecuencias podrían ser peores que el “libres todos” de las transgresiones del verano, que tantos lutos han costado”, agregó, el profesor Miozzo.

En las fiestas familiares se aconseja que no participen más de seis personas y que eviten los contactos físicos. Nada de besos y abrazos al repartirse los regalos o a la hora de los brindis. No es mala idea mantener puesta la mascarilla, sobre todo si están presentes ancianos, que son los más frágiles.

El show de las vacunas
A nivel europeo se prepara una especie de show: comenzar todos juntos las vacunaciones en una ceremonia de la que participarían personajes como grandes estrellas del espectáculo, que se vacunarían en vivo y en directo para estimular a la gente a responder a las citas que comenzarían el 15 de enero. Esta fecha ya ha sido fijada por Italia, país en el que el 67% dijo que se hará vacunar si existen todas las garantías. En otros países europeos hay muchos más desconfiados.

El ministro de Salud italiano, Roberto Speranza dijo que si se presenta en enero-febrero la tercera oleada, que ya están padeciendo Japón y Corea del Sur, que creían haber domado al Covid-109, faltarán todavía meses para que las vacunaciones protejan a franjas importantes e la población. Para lograr la llamada “inmunidad del rebaño”, que protegería en el caso italiano a los 60 millones de habitantes, es necesario que reciba las vacunas el 70%, o sea 42 millones.

El cambio a la velocidad del sonido del clima social y político después del peligroso fin de semana del “todos libres” urge la difusión inmediata de las vacunas, única alternativa cierta al virus, pero los tiempos son inciertos.

La mayoría de los científicos italianos creen que con buena fortuna el “rebaño” italiano estará protegido en los últimos meses de este año. Las vacunas han sido estudiadas y experimentadas en tiempo record. Es inevitable que se presenten problemas. Y que también el plan de vacunaciones tropiece con problemas inesperados.

Ya algunas voces reclaman imponer la obligatoriedad a los reacios a vacunarse para poder asegurar la inmunidad del 70% de la población. Esta perspectiva se presenta de difícil realización. Hasta hay una iniciativa de un médico que propone obligar a pagarse las curas hospitalarias a un reacio al pinchazo vacunador que contraiga el Covid-19.

Fuente: Clarin 

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