Alberto Fernández confirmó que se aplicará la vacuna rusa

Nacionales 23 de diciembre de 2020
El mandatario expresó que quiere contar con todas las vacunas que estén a disposición.
Alberto se va vacunar

Mientras el ANMAT recomendó al Ministerio de Salud la aplicación de la Sputnik V, el presidente Alberto Fernández manifestó en la intimidad su preocupación por las dificultades de todos los laboratorios y países para escalar la producción de vacunas, un detalle que motivó al Ejecutivo a tender lazos con China y la compañía Sinovac. Este mediodía en una charla informal, tras el brindis con los periodistas acreditados en Casa Rosada, el mandatario confirmó que estará entre los primeros que se inocularán con la vacuna fabricada por el laboratorio Gamaleya, cuya aplicación al personal de salud comenzará este lunes.

El mandatario expresó que quiere contar con todas las vacunas que estén a disposición. Entre ellas, mencionó que además de la Sputnik, la de Astrazeneca/Oxford y la elaborada en China. En cambio, no incluyó la del Pfizer. Los directivos del laboratorio se reunieron esta semana con la secretaria Legal y Técnica Vilma Ibarra.


El mandatario relató que no volvió a reunirse con los directivos de Pfizer luego de que recibiera al gerente general de la compañía en la Argentina, Nicolás Vaquer, el 10 de julio en Olivos, cuando acordó que realizarían los ensayos clínicos en el país. Fernández se refirió a diferentes interpretaciones sobre el alcance de la cobertura legal de la vacuna para explicar los desencuentros con Pfizer y las supuestas condiciones exigidas.

El presidente está preocupado por el rebrote y la relajación social de la medidas de prevención. Señaló como ejemplos las fotos de las compras en la Salada y en otras áreas del AMBA. No descartó tomar medidas más restrictivas, aunque reconoció que hay dificultades en todo el mundo para que la ciudadanía acepte volver a un aislamiento más profundo. Sin embargo, rechazó cualquier posibilidad de decretar el estado de sitio. "Eso no es para peronistas", dijo entre risas.

El mandatario -que estuvo acompañado en la sala de conferencias en el segundo piso de la Casa Rosada por sus colaboradores más estrechos- el jefe de Gabinete Santiago Cafiero, el secretario general de Presidencia Julio Vitobello y el secretario de Comunicación Juan Pablo Biondi, señaló que esta misma tarde definiría con el ministro del Interior Eduardo "Wado" de Pedro los detalles vinculados al cierre de fronteras para extranjeros. Por la tarde, además encabezará una nueva reunión del comité de vacunación. 

El mandatario se mostró conforme por la gestión sanitaria. Recordó que los pronósticos más agoreros desde Gran Bretaña al principio de la pandemia calculaban que a fin de año habría en Argentina entre 60 mil y 200 mil muertos, muy por encima de los 41 mil fallecidos que ostenta hoy el país.

Fernández se refirió a la angustia de gobernar en la imprevisibilidad de un virus desconocido. "Es como caminar en un pantano; no sé en qué momento voy a dar dos pasos y hundirme", señaló.

Destacó, en ese sentido, la situación de Uruguay, que en las últimas semanas experimentó un crecimiento exponencial de contagios, algo que conversó con su par uruguayo Luis Lacalle Pou. Recordó además la conversación con el rey de España Felipe I y con el vicepresidente de gobierno español Pablo Iglesias ya le habían comentado durante la asunción del presidente boliviano Luis Arce por la aparición de nuevas cepas de coronavirus.

El Presidente se mostró optimista por la recuperación económica que observa desde hace tres meses. No obstante reconoció que está "muy preocupado" por el precio de la carne, el maíz y el trigo, fundamentales en la canasta de alimentos.

El mandatario evitó referirse al proyecto de suspensión de las PASO, que está en Diputados, y a la votación en el Senado por la legalización del aborto que se llevará a cabo el próximo 29. "Son temas del Congreso", dijo.

Tras las declaraciones de la vicepresidenta Cristina Kirchner sobre los ministros del Gabinete, Fernández negó problemas. "Estamos todos trabajando muy bien", dijo. Consultado específicamente sobre la ministra de Justicia Marcela Losardo, blanco principal del kirchnerismo, también negó roces. "Con Losardo está todo bien", insistió.

Un rato antes, en el Patio de las Palmeras, el jefe de Estado saludó a todos los empleados de la Casa Rosada. "Fue un año en el que el mundo se dio vuelta. La peleamos y la seguimos peleando y la vamos a ganar. Tiene un gusto ambiguo: la alegría de haber podido sobrellevar los efectos de la pandemia y la tristeza de haber perdido a más de 40 mil argentinos", dijo. Fernández hizo entonces un diagnóstico del rebrote de contagios. "Empiezan a subir y nos obligan a tomar los recaudos para que no volvamos a pasar lo que tuvimos que pasar. Quiero darles las gracias en serio (...) Ojalá que el año que viene podamos remontar todo lo que la pandemia nos tiró para abajo y se convierta en una Argentina con más equilibrio, para ser mejor, porque volvimos para ser mejores", bramó el mandatario con una copa de ginger ale en la mano. 

Fuente: Clarin

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