Vuelta a clases: ¿El problema está en el aire?

Educación 19 de febrero de 2021
El retorno a las clases presenciales dejó en evidencia las dificultades que enfrentan varios establecimientos educativos para garantizar la ventilación en las aulas.
coronavirus en el aire

El retorno a las clases presenciales dejó en evidencia las dificultades que enfrentan varios establecimientos educativos para garantizar la ventilación en las aulas, uno de los cuestionamientos principales planteados al gobierno provincial por los gremios docentes rosarinos para garantizar una vuelta segura. En ese marco, investigadores del Conicet y la UNR, preocupados por el regreso a la presencialidad sin los protocolos adecuados, comenzaron a reunirse la semana pasada y elaboraron un documento donde subrayan que estudios recientes muestran que el SARS-CoV-2 se transmite predominantemente de forma aérea, y que no se puede demostrar que se contagia por superficie. "Las campañas de prevención y los protocolos vigentes en la provincia de Santa Fe, sin embargo, se centran en la transmisión por superficies", señalaron, para luego plantear que "es crucial reformular dichos protocolos y campañas de manera inmediata". Los investigadores solicitaron una audiencia con la Ministra de Educación, Adriana Cantero, quien se está recuperando de un cuadro de coronavirus.

En el documento difundido ayer, los investigadores indicaron que un año después del inicio de la pandemia de COVID-19, la evidencia sobre las vías de transmisión de SARS-CoV-2 comienza a ser más clara. Se demostró que este virus se transmite predominantemente de forma aérea, a través de personas que hablan y exhalan gotas grandes, medianas y pequeñas. En particular, el mayor riesgo de transmisión es a través de las partículas pequeñas, denominadas aerosoles, las cuales mantienen su capacidad infectiva y pueden permanecer flotando en el aire en ambientes cerrados por horas. 

Por otro lado, el contagio del virus a través de las superficies, aunque plausible, parece ser una vía poco común de transmisión. "No obstante, muchas agencias de salud pública siguen enfatizando en que las superficies representan una amenaza y deben desinfectarse con frecuencia. Esta falta de claridad sobre los riesgos de transmisión a través de superficies, en comparación con el riesgo mucho mayor que representa la transmisión a través del aire, tiene serias consecuencias", advirtieron.

"Las personas y las organizaciones siguen dando prioridad a los costosos esfuerzos de desinfección, cuando podrían dedicar más recursos a enfatizar la importancia de los barbijos de calidad razonable y a mejorar la ventilación de los ambientes. Si bien hay ciertos sitios donde esto último puede ser complejo, en muchos casos se trata simplemente de imponer un cambio de hábitos, evitando las estadías prolongadas en interiores y manteniendo puertas y ventanas abiertas", agregaron. 

En diálogo con Rosario/12, el doctor en Ingeniería e investigador del Conicet, Ernesto Kofman, uno de los firmantes del documento, remarcó que el tema de la vuelta a clases es un punto crucial. "Todos reconocen que el tema de los aerosoles es importante, pero en lo concreto el protocolo que bajan a los directivos de las escuelas no dice nada de esto, tampoco en las campañas públicas, la información es muy mala. Las autoridades sanitarias están abocadas al tema de la vacunación que es lo correcto, pero todavía no es momento de abandonar el resto porque a nivel epidemiológico estamos lejos todavía de que la vacunación puedan tener algún tipo de efecto", apuntó.

El documento hace hincapié en que "la investigación sobre el virus y la COVID-19 avanza rápidamente, por lo que las agencias de salud pública tienen la responsabilidad de presentar información clara y actualizada que brinde lo que las personas necesitan para mantenerse a sí mismos y a los demás seguros. Por lo tanto, los esfuerzos para prevenir la propagación deben centrarse en garantizar la ventilación o eventualmente instalar purificadores de aire rigurosamente probados, manteniendo las condiciones de higiene básicas". 

Finalmente, los investigadores señalaron que "estos esfuerzos deberían plasmarse en la actualización de los protocolos de las distintas instituciones y en la realización de campañas masivas de comunicación que expliquen la transmisión por aerosoles y las medidas de cuidado necesarias. Teniendo en cuenta la inminencia de períodos con temperaturas más bajas que traen aparejados mayores tiempos de estadía en interiores con reducción de la ventilación, es crucial que estos cambios de protocolo y esta campaña masiva se realicen de inmediato". 

El documento es firmado, además de por Kofman, por Paula Abufager (IFIR, CONICET, FCEIA, UNR), Ana Arabolaza (IBR, CONICET, FBioyF, UNR), Federico Azcárate (IPROBYQ, CONICET, FBioyF, UNR), Julieta Barchiesi (CEFOBI, CONICET, FBioyF, UNR), Mariano M. Barreto (CIFASIS, CONICET), Mariana Bergonzi (CIFASIS, CONICET, FCEIA, UNR), Cristina Carrillo (IFISE, CONICET, FBioyF, UNR), Pamela Cribb (IBR, CONICET, FBioyF, UNR), Analía Chumpitaz (Instituto de Salud Colectiva, Facultad de Ciencias Médicas, UNR), Adriana Giri (IBR, CONICET, FBioyF, UNR), Mónica Liborio (Instituto de Salud Colectiva, Fac. de Cs Médicas, UNR) y Pablo E. Tomatis (IBR, CONICET, FBioyF, UNR). 

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