Acoso sexual y laboral: La Justicia de Entre Ríos condenó a un policía que le ordenó a una ex agente ir a trabajar en “minifalda y colaless”

Nacionales 08 de abril de 2021
El hecho ocurrió en septiembre de 2007. Los jueces relataron que a partir del hecho la mujer debió consumir medicamentos y realizar un tratamiento psicológico
policia de entre rios

La Justicia de Entre Ríos condenó a un jefe policial y al Estado provincial a pagar más de 1,2 millones de pesos a una ex agente a quien el efectivo le ordenó que fuera a trabajar “en minifalda y colaless”.

Los jueces Gisela Schumacher y Rodolfo Jáuregui de la Cámara en lo Contencioso Administrativo 1 de Paraná sostuvieron que existió “violencia de género laboral y sexual”, y que el imputado le causó a la agente “incapacidad sobreviniente, pérdida de chance, daño moral y daños patrimoniales”, ya que ella debió consumir “medicamentos y un tratamiento psicológico”.

Sin embargo, el tercer camarista, Hugo González Elias, consideró que no hubo violencia de género ya que la orden “fue impartida con igual sentido para ella y sus compañeros varones” y que “el componente psicológico preexistente disparó” la denuncia.

Por su parte, la Cámara revocó la sentencia de un Juzgado de Primera Instancia de la capital entrerriana y ordenó al comisario principal y al Estado provincial el pago de 1.293.518 pesos, más los honorarios de los abogados intervinientes, a la víctima.

El hecho ocurrió en septiembre de 2007, cuando el policía comisario principal M.G.F., superior en jerarquía a la víctima, le ordenó mediante una nota escrita y firmada que al día siguiente se presentara a trabajar “en minifalda y colaless, bien afeitada y perfumada”. Agregó que iba a “pasar revista del cumplimiento” antes de que pueda tomar el servicio.

La agente denunció a su jefe por “acoso sexual y laboral sistemático” ya que recibió numerosos mensajes preguntándole si trabajaba, y si quería que la buscara por su domicilio.

Por su parte, el acusado negó los hechos ante sus superiores y dijo que la mujer está “desde hace tiempo afectada psíquicamente, es mentirosa, fantasiosa y vive en un mundo alejado de la realidad” y aseguró que el mensaje se lo envió como “una broma de mal gusto entre compañeros de trabajo”, y la calificó de “artera y de mala fe”, ya que realizó al denuncia “recién tres meses después de ocurrido”.

En tanto, uno de los peritos intervinientes en el juicio aseguró que por el hecho, la mujer sufrió “un cuadro de desestabilización y brote de mecanismos depresivos, contextualizado con sus repercusiones de su historia de vida”, y recordó que debió ser internada en un hospital neuropsiquiátrico.

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